Mastocitomas

Mastocitomas caninos y felinos.

El mastocitoma cutáneo es el cáncer de piel más frecuente en los perros. También se puede extender a los órganos internos del cuerpo. En muchos casos es posible el tratamiento quirúrgico y farmacológico, lo que permite mantener una buena calidad de vida del animal.

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  • Los mastocitos son un tipo de células presentes en la piel y en el tejido conectivo  normales. También se encuentran en el interior de muchos órganos internos. Estas células contienen potentes sustancias químicas que pueden liberar (una de ellas es la histamina, la sustancia química que se libera cuando sufrimos la picadura de una avispa, por ejemplo).

    Los tumores (neoplasias) derivados de estas células se llaman mastocitomas. En el perro, los mastocitomas cutáneos son los tumores de piel más corriente. Se trata de tumores que pueden ser potencialmente malignos. Si no se diagnostican, los mastocitomas pueden crecer e infiltrarse en la piel circundante. Las formas más malignas también se pueden extender a los órganos del cuerpo, como los ganglios linfáticos cercanos, el hígado o el bazo. Este cáncer también puede aparecer asociado a síntomas generales, como pérdida del apetito, letargia, vómitos o diarrea, que afectan a la calidad de vida de la mascota. Estos síntomas aparecen cuando las células cancerosas liberan en el cuerpo del animal las potentes sustancias químicas que albergan en su interior.     

    En los gatos se observan características distintas. Los mastocitomas se desarrollan en forma de tumores cutáneos, como en el perro, pero aparecen diseminados con más frecuencia, en cuyo caso afectan a menudo al bazo o el intestino.

  • Los mastocitomas cutáneos tienen inicialmente el mismo aspecto que muchas otras lesiones cutáneas y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Además, la palpación no permite distinguir estos tumores de otros tumores benignos, como los lipomas (tumores de tejido graso).

    La edad de aparición oscila entre las 3 semanas y los 19 años de vida, aunque son más habituales en los perros de mediana edad. No aparece con mayor preferencia en un sexo concreto. En cuanto a las razas, las que presentan con mayor frecuencia este tipo de tumores son Bóxer, Retriever (labrador, golden), Pug carlino, Bulldog y Weimaraner. El aspecto clínico característico del mastocitoma cutáneo corresponde al de una lesión cutánea elevada y desprovista de pelo, que puede aumentar o disminuir de tamaño. La liberación de potentes sustancias químicas mediadoras de la inflamación puede originar estas alteraciones y provocar además irritación y picor generalizados en la piel. Las formas más malignas suelen crecer con rapidez, ulcerarse y causar prurito, y evolucionan con la aparición de pequeñas lesiones a su alrededor.

    También se pueden observar síntomas generales, como disminución o pérdida total del apetito, vómitos y aparición de sangre digerida en las heces (a consecuencia de las hemorragias a partir de úlceras digestivas causadas por la acción de las potentes sustancias químicas liberadas por un tumor distante).

    Acuda inmediatamente al veterinario si su perro presenta estos síntomas locales o generales.

  • El diagnóstico y el tratamiento precoz durante las primeras etapas del cáncer permiten mejorar mucho las posibilidades de éxito, así que siempre debemos prestar atención a cualquier lesión cutánea que descubramos en nuestra mascota.  

    Por esta razón, merece la pena obtener muestras de casi todas las lesiones cutáneas mediante un aspirado con aguja fina para analizarlas y descartar la presencia de un mastocitoma. El aspirado con aguja fina permite recoger algunas células que se examinan luego con el microscopio (citología). Si se observan células cancerosas (mastocitos en gran número), este análisis permite, por lo general, confirmar el diagnóstico de mastocitoma. A pesar de la creencia general, estas técnicas no ayudan a diseminar el cáncer.

    El aspirado con aguja fina de un ganglio linfático cercano, complementado con una prueba de diagnóstico por imagen (p. ej. ecografía abdominal del hígado y el bazo) también pueden ser necesarios para evaluar el alcance del cáncer en el cuerpo.

    Se puede efectuar una valoración de la extensión que ha alcanzado el tumor (si lo hubiera) en el cuerpo, lo que indica la etapa (o estadio) en la que se halla el tumor.

    El veterinario también puede practicar una biopsia del tumor. Este procedimiento consiste en extraer quirúrgicamente un trozo del tumor para someterlo a un análisis histológico microscópico. Normalmente habrá que realizarla bajo sedación o anestesia general. No suele resultar doloroso para su mascota y es muy importante realizarlo porque permite confirmar o descartar un cáncer y, en el caso de que este se confirme, saber de qué tipo de tumor se trata. Si es un mastocitoma, también permitirá averiguar el grado del tumor. El grado del mastocitoma define el grado de malignidad del tumor, lo que es muy importante para pronosticar la respuesta al tratamiento y el tiempo de supervivencia.

  • En lo que respecta al tratamiento existen varias opciones, como la cirugía, la radioterapia y la farmacoterapia; dentro de ésta última, puede recurrirse a las terapias dirigidas y la quimioterapia. A menudo el mejor tratamiento en los mastocitomas consiste en una terapia multimodal, es decir, en una combinación de distintos tipos de tratamiento. 

    Cirugía:

    El tratamiento de primera línea indicado para los mastocitomas sigue siendo la extirpación quirúrgica de la masa cutánea, lo que en muchos casos consigue la curación. Ello es posible porque la mayoría de los mastocitomas aparecen como un solo tumor, sin signos de diseminación. Siempre que sea posible, es preciso extirpar un amplio margen de tejido alrededor del tumor. No obstante, en algunas zonas (patas, cara, etc.) es imposible extirpar un margen amplio como sería deseable. En estas y otras situaciones, como en el caso de reaparición local del tumor, tumores de alto grado de malignidad u otras formas de diseminación generalizada, se deben recomendar otros tratamientos que completen la terapia.

    Radioterapia

    Este tipo de tratamiento se utiliza para tratar los tumores más malignos y aquellos que aparecen en las zonas difíciles de operar.

    Quimioterapia:

    Los recientes avances en medicina veterinaria han propiciado la aparición de fármacos, desarrollados para su uso en perros, que permiten tratar los mastocitomas. Algunos de ellos son terapias dirigidas que matan únicamente las células cancerosas, mientras que otros productos destruyen de manera específica los vasos sanguíneos tumorales, privando así al tumor de la irrigación sanguínea. Estos fármacos han demostrado tener buenos resultados en el tratamiento de los mastocitomas. El propio dueño del animal puede administrar algunos de ellos por vía oral en su domicilio para mantener controlado el mastocitoma. Como sucede con cualquier otro fármaco contra el cáncer, es fundamental que el perro sea controlado regularmente para evaluar la respuesta del tumor y cualquier efecto secundario del tratamiento que pueda requerir un tratamiento de soporte, un ajuste de la dosis o una pausa temporal del medicamento.

    Otros medicamentos:

    Normalmente, la mascota también recibe un tratamiento de soporte a base de otros medicamentos para evitar síntomas generalizados vinculados a la desgranulación de los mastocitos y a la liberación de las sustancias tóxicas que albergan en su interior, en el tumor durante el curso del tratamiento (vómitos, úlceras, etc.).

    Calidad de vida:

    Uno de los factores más importantes en los animales sometidos a un tratamiento contra el cáncer es la calidad de vida. Todos los tratamientos contra el cáncer persiguen como objetivo curar o controlar el cáncer y reducir al mínimo los efectos secundarios. Si estos resultan intensos, el veterinario puede adaptar el tratamiento. Es importante que su mascota disfrute de la vida como siempre y que sea feliz con su rutina diaria.

    Pronóstico:

    Los mastocitomas de bajo grado pueden curarse con la cirugía. Algunos tumores cutáneos pueden volver a crecer en el lugar donde aparecieron inicialmente o se pueden extender a los órganos del cuerpo, dependiendo del grado del tumor y de si en la cirugía la extirpación del tumor ha sido completa.

    El seguimiento clínico de la mascota sometida a un tratamiento crónico contra el cáncer es primordial para controlar la respuesta del tumor y los posibles acontecimientos adversos relacionados con el tumor o con la medicación, y poder detectar cualquier recaída.

  • A día de hoy no se conoce ningún factor de riesgo que favorezca la aparición de los mastocitomas en los animales de compañía. No obstante, un examen cuidadoso, completo y regular de su animal cuando lo acaricie es esencial ya que garantiza la detección precoz de una inflamación cutánea, que podría ser un tumor. Si observa un bulto en la piel de su mascota, consulte al veterinario sin demora. El diagnóstico definitivo para distinguir entre un tumor cutáneo y una masa no cancerosa sólo puede ser realizado por un especialista, que le recomendará el mejor tratamiento para su mascota.